Residencia Villazul — Para Adultos Mayores
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Los 60 son los nuevos 50. Actividades que antes a esa edad parecían casi imposibles de realizar, hoy son una opción real entre los adultos mayores, como estudiar cursos y diplomados en las casas de estudios superiores.

"La razón por la que los adultos mayores están estudiando más desde el punto de vista emocional es la autonomía y la necesidad de sentirse vigentes. Con estas acciones se abre para ellos la posibilidad de seguir haciendo cosas productivas y sentir que están al día con los temas de interés, para conversarlos en familia, en sus trabajos o asesorías que presten. Los mantiene actualizados y con la sensación de ser útiles", asegura Raúl Carvajal, psicólogo de la Clínica Santa María, en Chile.

El experto agrega que la actividad cognitiva puede ser positiva desde varios aspectos, ya que permite mirar a futuro, junto con mejorar su trabajo, estimular la actividad cerebral y tener sensación de vitalidad.

Se ha comprobado que la educación, formal o no formal, en el continuo de la vida es un factor de "buen envejecer". A nivel individual se identifican siete beneficios duraderos: la autoactualización, el autoenriquecimiento, la autoexpresión, la renovación del yo, la mejora de la autoimagen, la interacción social y la idea de pertenencia a una actividad.

Según coinciden actores del mercado, los adultos mayores interesados en estudiar en general son profesionales jubilados, de diversas áreas de estudio, curiosos e interesados en seguir educándose en sus áreas de interés mediante cursos y talleres presenciales como un lugar de interacción permanente, donde potencian nuevas redes y vínculos sociales.

Una buena razón para continuar estudiando en las últimas etapas de la vida son los beneficios que supone para la salud mantener la mente activa. "Estudiar en la tercera edad —a partir de los 60 años en adelante— influirá en cómo nos encontraremos a nivel biológico, psicológico y social cuando estemos sobre los 70 años. La educación permanente tiene como desafío fomentar la autonomía, potenciar el envejecimiento activo y brindar una dieta intelectual para estimularlos cognitivamente y prevenir así enfermedades.Un ejemplo de ello sería el alzheimer, que es una enfermedad degenerativa que, según varios estudios internacionales, se podría prevenir en gran medida haciendo ejercicio físico y mental y con una buena alimentación.