El 17 deDiciembre celebramos nuestra tradicional posada en la terraza de la residenciay nos divertimos muchísimo, ya que nos reunimos con nuestros compañeros y amigosy cantamos villancicos típicos de la temporada. Posteriormente los de afuerapedimos posada mientras quienes estaban adentro del salón de usos múltiples nosrespondían con el tradicional canto de la posada. No podían faltar los peregrinos, los cuales este año fueron cargados por dos lindas niñas, nietas de compañeras.

Lo más divertidode la tarde fue al momento de romper la piñata, que en realidad fueron tres, delas tradicionales de estrella con sus siete puntas que representan a los sietepecados capitales y que resultan muy útiles para guardar la fruta y los dulcesde la piñata. Algunos nos animamos a pegarle a la piñata, aunque nos sorprendióTere que le pegó tan fuerte que casi la rompe. ¡Nos divertimos mucho!

Después de las tres piñatas nos sirvieron el típico ponche calientito, con su caña y tejocotes, como debe de ser y estuvimos charlando un rato para después pasar al comedor a cenar.

NUESTRA TRADICIONAL POSADA

17 diciembre 2012

NUESTRA TRADICIONAL POSADA

El 17 deDiciembre celebramos nuestra tradicional posada en la terraza de la residenciay nos divertimos muchísimo, ya que nos reunimos con nuestros compañeros y amigosy cantamos villancicos típicos de la temporada. Posteriormente los de afuerapedimos posada mientras quienes estaban adentro del salón de usos múltiples nosrespondían con el tradicional canto de la posada. No podían faltar los peregrinos, los cuales este año fueron cargados por dos lindas niñas, nietas de compañeras.

Lo más divertidode la tarde fue al momento de romper la piñata, que en realidad fueron tres, delas tradicionales de estrella con sus siete puntas que representan a los sietepecados capitales y que resultan muy útiles para guardar la fruta y los dulcesde la piñata. Algunos nos animamos a pegarle a la piñata, aunque nos sorprendióTere que le pegó tan fuerte que casi la rompe. ¡Nos divertimos mucho!

Después de las tres piñatas nos sirvieron el típico ponche calientito, con su caña y tejocotes, como debe de ser y estuvimos charlando un rato para después pasar al comedor a cenar.

Scroll Up